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Revolución de los pequeños vignerons en Champagne

Los monjes del siglo XII, que recogieron minuciosamente las características de los Clos de Borgoña o los impulsores de la Clasificación de 1855 de los Chateaux de Burdeos no podían ser conscientes, en su época, de la repercusión que aquellas decisiones tendrían posteriormente. A día de hoy, seguramente tampoco lo son los pequeños vignerons que están impulsado una revolución en la región de Champagne.

Esta fue una de las ideas principales que Ricardo Sanchoyarto (Titulado Especialista en Sumillería, Profesor de la ESHBI y Tutor WSET) desgranó en el monográfico “Revolución de los pequeños vignerons en Champagne” que impartió en nuestra escuela de vino, Artean Wines, para un motivado grupo de amantes y entendidos en este tipo de vinos.

Durante dos horas, además de mostrar la situación actual de la producción y el consumo de Champagne y resaltar el rol de las “Maisons” y las grandes cooperativas como líderes en el negocio del sector, nos compartió las claves que han llevado a que un reducido grupo de vignerons, con un puñado de líderes a la cabeza, comenzaran a visualizar el Champagne de otra manera. En este sentido, explicó cómo en la base de esta revolución está la preocupación inicial por el deterioro de los viñedos, lo que les ha llevado a trabajar el terruño de forma más respetuosa y sostenible. Y también, a considerar que las uvas y las parcelas tiene un valor diferencial que debe ser reflejado y contado por los vinos, lo que ha dado pie a trabajar los procesos de vinificación en bodega de manera que permitan mostrar la diversidad de los vinos base. 

También hizo hincapié en cómo las pequeñas producciones de estos vignerons, una parte de las cuales venden a las Maisons para poder financiar sus propias elaboraciones, no permiten grandes volúmenes ni garantizan un surtido permanente de sus vinos en el mercado, esto les ha llevado a tener que contar con la complicidad de distribuidores con portafolios muy específicos y consumidores muy comprometidos.

Para mostrar los resultados de todos los cambios mencionados, Ricardo seleccionó y comentó la cata de siete vinos que son pura expresión de la nueva concepción de vinos de Champagne. Comenzó con Charlot Tanneux Meunier de Moussy 2017,  Extra Brut de Coteux sud Epernay un vino de Vincent Charlot en el que da protagonismo absoluto a la Menier, amarillo con mucha intensidad de color, mantequilloso, con notas de fruta blanca y caramelo, con una pincelada a tiza, un cierto nivel de tanicidad y una burbuja cremosa. Le siguió Marguet Shaman 2018, Brut Nature, de Montaigne de Reims de viñas de Benoit Marguet  de unos 40 años, amarillo con bastante intensidad de color, pero más vinoso y con más volumen, manzana madura y fruta. Elaborado con vino base criado en barricas usadas, con una tanicidad que compensa la acidez filosa de la combinación Pinot-Chardonnay.

Siguió con un vino de Valerie Frison Lalore Brut Nature de Cotes de Bar un Blanc de Blanc de sus viñedos en suelos antiguos de Portland, muy adecuados para la Chardonnay. Vino elaborado con única añada base, bajo en sulfuroso, con recuerdos verdes, cítrico, apio y notas cremosas suaves y persistentes. Vino vertical, que recuerda a los blancos de Borgoña pero con burbujas. Continuó con Les Parcelles Bouzy Grand Cru 2017 de Pierre Paillard que tiene sus viñedos en la Montagne de Reims, un Champagne de municipio que enamora. Un vino elegante con notas de café, cacao y almendra amarga, con clara presencia de carbónico, más complejo y redondo que el anterior y con una acidez muy integrada. Lo consideró como una puerta de entrada perfecta al mundo de los pequeños vignerons.

A continuación presentó otro vino de Cote de Blancs, Latitude Extra Brut de Pierre Larmandier cuyo nombre deriva del hecho de que las uvas se cultivan en una misma latitud, al Sur de Vertus, en zona de suelos calcáreos y con un tercio de vinos de reserva en la mezcla. Tenía menos recuerdos de bollería, era más fresco, más vertical y con un punto ahumado en nariz. Uno de los productores de más prestigio y tradición. De Olivier Horiot fue el siguiente vino Solera Brut Nature de Cotes des Bar, procedente de suelos más calcáreos y que aglutina las siete variedades permitidas en Champagne. En el ensamblaje participa también una base importante de perpetuo, donde el vino de reserva descansa en una solera única que alimenta cada añada y de la que cada año extrae una parte. Es un vino complejo, con recuerdos a pan tostado, pipas y cáscara de cacahuete.

El último de los vinos comentados pertenece a uno de los elaboradores de referencia y culto, Egly Ouriet, Brut Grand Cru de Montagne de Reims, con un 50% de vino de reserva y 48 meses de rima. Marcado por la tiza, cremoso y con recuerdos golosos a membrillo y cabello de ángel. Sin duda un vino elegante, muy complejo, con mucho peso y largura. Un gran atractivo para los amantes del Champagne.

¡Gracias  Ricardo, por tu pasión, cercanía, profesionalidad y por descubrirnos una de las muchas complejidades de los vinos de Champagne! 

By  – Artean Wines

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