Cuando se mira una carta de vinos o el estante repleto de una vinoteca, el mundo del vino puede parecer abrumador y  complejo, por lo que es recomendable comenzar con algunos conceptos básicos. A continuación te ofrecemos  una  guía sencilla sobre los tipos y estilos de vino que podrás encontrar en cualquier tienda de vinos o restaurantes.

Para comenzar, casi todos los vinos se pueden agrupar en una de estas tres categorías: tranquilos, fortificados o espumosos.

1.- Vinos tranquilos

Puede parecer simple, pero de forma muy general se puede decir que un vino tranquilo es cualquier vino que no es espumoso. Con diferencia, ésta es la categoría de vinos más amplia y la mayor parte de los vinos se pueden englobar dentro de esta categoría, por lo que precisamos profundizar un  poco mas…

Color –  ¿Blanco, tinto o rosado?

Los vinos blancos se hacen con uvas blancas. La mayoría tiene un color limón pálido, pero algunos tienen un color más profundo y más dorado.

Ejemplos de uvas blancas: Chardonnay, Sauvignon Blanc o Riesling

Los vinos tintos tienen que ser elaborados con uvas “negras”. Su color rojo y los “taninos”, que son  los que provocan la sequedad en la boca, se obtienen manteniendo la piel de la uva en contacto con el mosto de la uva durante la fermentación del mismo.

Ejemplos de uvas tintas: Malbec, Pinot Noir, Cabernet Sauvignon o Tempranillo

La mayoría de los vinos rosados ​​también obtienen su color por medio del contacto con la piel con las uvas “negras”, pero durante un tiempo mucho más corto que en el caso de los vinos tintos, de ahí su color rosa más pálido. Los vinos rosados ​se disfrutan mejor si los servimos a la temperatura y en una copa adecuados para un vino blanco.

Cuerpo – ¿Ligero, mediano o mucho?

El “cuerpo” se refiere a la sensación general del vino en la boca.

Los vinos de cuerpo ligero, en general, se perciben delicados y refrescantes cuando los bebemos. Son excelentes como aperitivo, pero a veces, también pueden ser un buen complemento para comidas sabrosas.

Ejemplos de vinos de cuerpo ligero: Blanco – Pinot Grigio Italiano, Tinto – Beaujolais Francés, o un Rioja joven de año

Los vinos con mucho cuerpo, suelen tener sabores intensos y niveles de alcohol superiores a la media. Tienden a “llenar” la boca, se siente más la textura cuando se beben y, por lo general, se maridan con platos sabrosos y de gusto intenso.

Ejemplos de vinos con cuerpo: Chardonnay con madera de climas cálidos y soleados como California o vinos tintos elaborados a partir de la variedad Cabernet Sauvignon.

Dulzor: ¿Seco, medio o dulce?

La dulzura se refiere a la cantidad de azúcar presente en el vino. La mayoría de los vinos son secos, lo que significa que no tienen sabor dulce en absoluto. Otros vinos son un poco dulces cuando se prueban, a menudo se los identifica como medio.

Los vinos dulces, a menudo llamados “vinos de postre”, son vinos donde la dulzura es el sabor dominante. Estos vinos a menudo combinan bien con postres azucarados o quesos salados.

Ejemplos de vinos dulces: Sauternes de Francia, Tokaji de Hungría u Oporto -que también es un vino fortificado- o el Pedro Ximenez.

Otros términos clave

Aromático: este término se usa generalmente para referirse a un vino que emite aromas intensos de frutas, flores o hierbas. Estos pueden ser blancos o tintos, aunque la mayoría de los vinos aromáticos son blancos. La variedad de uvas utilizadas y el método de vinificación son claves para determinar qué tan “aromático” es un vino.

Ejemplos de variedades de uva aromáticas: Riesling, Gewürztraminer, Viognier.

Con roble: se refiere a un vino que se ha hecho en contacto con roble, generalmente madurándolo en un barril/barrica de roble. Después de un tiempo, el vino adquiere sabores de la madera tostada como vainilla, pan tostado y especias. El envejecimiento en roble también puede aportar cuerpo a un vino.

Ejemplos de vinos con roble: Crianza, Reserva y Gran Reserva Rioja (España), algunos estilos de Chardonnay y la mayoría de los vinos elaborados con Cabernet Sauvignon.

2.- Vinos espumosos

Los vinos espumosos son gaseosos porque mantienen dióxido de carbono atrapado dentro de ellos. Su brillo y burbujas son perfectos para celebraciones y son vinos excelentes para regalar y como aperitivo. Cuando se sirven los vinos espumosos, hay que asegurarse que estén bien fríos, ayudará a mantenerlos burbujeantes durante más tiempo después de abiertos.

Hay muchos vinos espumosos diferentes. Cada uno tiene sus propios sabores, colores, cuerpo y aromas determinados por las variedades de uva utilizadas, dónde se hayan cultivado, pero también cómo fueron elaborados y envejecidos.

Ejemplos de vinos espumosos: Champagne (Francia), Cava (España), Prosecco (Italia).

3.- Vinos fortificados

Un vino fortificado es un vino al que se le ha agregado alcohol, el cual tiene que proceder de un orujo neutro de uvas. Suelen tener entre 15-22% de alcohol por volumen.

Una de las razones históricas más importantes para fortificar el vino era hacerlo más “fuerte”, y así mantenerlo fresco por más tiempo, antes de que los elementos antioxidantes y antibacterianos se conocieran en los vinos.

Existe una gran cantidad de estilos de vinos fortificados. Todos los Oportos son dulces  mientras que la mayoría de los estilos de jerez son secos. Algunos vinos fortificados tienen un sabor muy fresco y afrutado, mientras que otros tienen intensos sabores de frutos secos como nueces o avellanas. La diversidad de estilos de vinos fortificados es fascinante y vale la pena explorarla.

Ejemplos de vinos fortificados: Oportos (Portugal), Jerez (España)

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By WSET School London, Traducción by Artean Wines