¿Sabías que los vinos de Jerez tienen más de 3.000 años de historia? El Jerez ha brillado con luz propia a lo largo de todo ese tiempo. Fue la bebida predilecta de descubridores como Colón o Magallanes (que lo convirtió en el primer vino en dar la vuelta al mundo), glosado por el genial William Shakespeare y elogiado por Fleming como el mejor remedio contra las enfermedades.

La Denominación de Vinos de Jerez se fundó en 1935 y desde entonces, ha velado por la protección y divulgación de este vino singular, único en el mundo.

¿Qué hace tan especial al Jerez?

  • La tierra blanca –Albariza- en la que se cultivan las uvas Palomino, Pedro Ximénez y Moscatel.
  • El Velo de Flor: las levaduras que participan en la crianza y envejecimiento del vino, que aportan un sabor diferente a cualquier otro vino: salino, frutos secos y con poca acidez.
  • El “encabezado”: a los vinos de Jerez se les añade una determinada cantidad de alcohol al principio de la elaboración para protegerlos del paso del tiempo y mantenerlos jóvenes y frescos.
  • La crianza en Soleras: las larguísimas hileras de barricas grandes (llamadas “botas”) de 500/600 litros, apiladas en tres o cuatro alturas. Es un sistema dinámico de mezclas de distintas añadas, que se va manteniendo siempre “vivo”. Por eso, en una botella de Jerez no se indica el año de elaboración ya puede tener hasta 20 o 30 añadas de media, entre los estilos más tradicionales.

Por todo esto –y mucho más- el Jerez es un vino irrepetible y único, se elabora en estilos diferentes: el Fino o la Manzanilla (en Sanlúcar de Barrameda) o variantes como el Amontillado, el Palo Cortado y el Oloroso. Se producen vinos “secos” y vinos dulces, como el Pedro Ximénez, el Cream o el Moscatel.

Los vinos de Jerez están en alza y viven una importante renovación en la gastronomía. Son grandes vinos para maridar: desde las tapas tradicionales (las aceitunas o el jamón) a maridajes sorprendentes con chocolate, comida asiática o crema de verduras y carrilleras.

Por supuesto también son excelentes para tomar solos y disfrutando de un pedazo historia en forma líquida. Os sugerimos que os atreváis a pedir un fino con algún aperitivo, y a dejaros llevar… no hay nada igual a un vino de Jerez

Y para aquellos que tenéis curiosidad por conocerlos mejor… atentos a los próximos cursos de Jerez que haremos por Bilbao y alrededores!.